«Vine para curar el pulmón, pero me han aportado mucho más»

Pello Urquiola comparte su experiencia de recuperación tras 44 días en el Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela 

Cuando Pello Urquiola, vecino de Leitza, llegó a nuestro Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela tras una grave enfermedad pulmonar, lo hizo con miedo e incertidumbre. Después de superar la fase más aguda de la enfermedad y de permanecer ingresado en otro centro hospitalario, fue derivado a la Unidad de Cuidados Subagudos y Cronicidad para continuar con su recuperación y recuperar la fuerza y la autonomía necesarias para volver a su vida. 

Ahora, tras 44 días de ingreso, ha abandonado el hospital en unas condiciones muy distintas a las que imaginaba cuando llegó. Más fuerte físicamente, más independiente y con la confianza renovada para afrontar esta nueva etapa. Una evolución que atribuye tanto a la atención integral recibida por parte de todo el equipo sanitario para la recuperación de su enfermedad pulmonar, así como el tratamiento rehabilitador aplicado que le ha permitido remontar su fragilidad y recuperar capacidades y al acompañamiento recibido durante todo el proceso. 

“Yo vine aquí para curar el pulmón, pero no esperaba todo lo demás”, explica. Recuerda especialmente el trato de todo el personal que le ha atendido así como las sesiones en el gimnasio y la implicación de los profesionales que le animaban en cada ejercicio y celebraban cada avance, por pequeño que fuera. 

«Sabían que tenía dificultades físicas y trabajaban conmigo con un empeño extraordinario. Me decían: ahora con la derecha, ahora con la izquierda, muy bien, sigue así… Ese apoyo constante te ayuda mucho más de lo que la gente imagina». 

Sin embargo, cuando habla de su estancia en el Hospital San Juan de Dios, le resulta imposible quedarse con un solo aspecto positivo. «Ha sido un sueño», afirma emocionado al recordar todo lo vivido durante estas semanas. «No puedo destacar una sola cosa. El trato de las personas, las enfermeras, los médicos, la limpieza, la atención… Es todo en general. Es el conjunto». 

Para Pello, una de las principales fortalezas del hospital es precisamente el trabajo coordinado de todos los profesionales. Un equipo que, en su opinión, comparte una misma forma de entender el cuidado de las personas: 

«La atención que ofrece todo el equipo unido es extraordinaria. Yo creo que cada uno de ellos es un San Juan de Dios. Nos están ayudando a recuperarnos con los medios de hoy, pero con el mismo espíritu de servicio». 

Entre todos los aspectos que valora, hay uno que considera especialmente importante: la alegría con la que trabajan los profesionales. 

«Hay algo que para mí es clave: el servicio con alegría. Entran y te saludan con una sonrisa, te preguntan cómo estás, te animan. Yo he visto eso en todos los profesionales. Y eso te levanta el ánimo. Cuando uno está enfermo, eso ayuda muchísimo». 

A lo largo de la entrevista, este leitzarra destaca también el ambiente cercano y familiar que ha encontrado durante su estancia. Un trato que le ha permitido sentirse acompañado desde el primer momento y afrontar con más serenidad los momentos más difíciles de la recuperación. 

Su testimonio refleja el valor de nuestro modelo de atención integral, que permite a personas que han superado enfermedades graves, largos ingresos hospitalarios o procesos complejos, no solo restaurarse de su enfermedad, sino también recuperar capacidades físicas, autonomía y calidad de vida antes de regresar a su entorno habitual. 

«Te vas de aquí en las mejores condiciones posibles», asegura convencido. Una afirmación que hoy hace desde su propia experiencia. 

Antes de despedirse, Pello insistió en trasladar públicamente su agradecimiento a todos los profesionales que le han acompañado durante estas semanas y expresar su admiración por una forma de cuidar que, según él, ha dado fama a la Orden Hospitalaria en todo el mundo: «Ahora entiendo esa fama. Y me parece extraordinario». 

La historia de Pello Urquiola recuerda que la recuperación no termina cuando se supera la enfermedad. En muchas ocasiones continúa durante semanas de rehabilitación, esfuerzo y acompañamiento profesional. Un tiempo decisivo para que las personas puedan volver a su proyecto de vida con la mayor autonomía posible. 

Y esa es precisamente la sensación con la que este leitzarra, acompañado de su hermana Mª Asunción, abandona el Hospital San Juan de Dios Pamplona-Tudela: agradecido, fortalecido y con la convicción de que ha encontrado, según explica, un lugar donde la recuperación se trabaja con profesionalidad, humanidad y alegría.

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Hospital San Juan de Dios Pamplona