Sabías que ...

Ana, una historia pensada para pensar

Hola, soy Ana, estudio enfermería y no tengo claro si finalmente aprobaré el curso.

enfermera Ana

Quedaba poco para que terminara la jornada. Era mi
segundo día de prácticas en el Hospital. Todo había
transcurrido rápido, pero, a la vez, sentía un cansancio
enorme. En este momento, Argia se acercó:

– ¿Qué andas con el móvil otra vez? – dijo, en ese
tono tan melódico que parecía el estribillo de
una canción.

Argia es increíble. En estos dos días he aprendido de
ella más técnicas de enfermería que en los tres años que
llevo de carrera. Además, es la primera persona que me
dirigió una sonrisa cuando llegué. Supe que me
ayudaría.

– Pues nada, descansando un poco. – Le
respondí.
– Oye, me voy rápido, que a las cuatro empiezo el
curso de Bioética. Venga, descansa y no mires
tanto el móvil que de ahí no se aprende nada….

Bioética…Y, ¿eso qué es? – pensé. Cogí de nuevo el
móvil y le pregunté a Google. “La Ética de la Vida”. Vaya,
¡cómo suena…! Paradójicamente, estoy en una planta
de atención paliativa.

De repente, Argia apareció corriendo:

– Que se me olvida la chaqueta! ¡Qué cabeza
tengo! – Dijo, cantando en su entonación
habitual. – No me digas que estás con el móvil
de nuevo…
– Estoy aprendiendo qué es la Bioética…Argia,
que del móvil también se aprende.
– Mira qué bien, una estudiante con inquietudes.
Es la ética aplicada a las ciencias de la Salud…
Pues te recomiendo que bucees un poco en
este concepto. Te va a ayudar a encontrar
respuestas sobre lo que debes o no debes
hacer, a comprender mejor a los pacientes, a
saber priorizar su voluntad, en definitiva, a
mejorar tu trabajo, a hacer bien el bien…Bueno,
me voy!!! Que llego tarde al curso.

enfermera-Argia

– Gracias Argia!

Después de 7 horas de turno, Argia se iba a un curso de
Bioética… Buf, – pensé – aún me queda mucho por
aprender.

Bioética es aquella parte de la ética cuyo objeto es
el estudio de los problemas morales que surgen
en la actividad médica, en las investigaciones
biológicas y en las ciencias de la vida en general.

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La bioética, un puente hacia el futuro

Suena un móvil, es un timbre tradicional, qué fortuna que ya no hay casi politonos….

– ¡Hola Argia! ¿Qué tal?
– Ana, ¡vaya sorpresa que me llames al móvil!
– Sí, me han pasado tu teléfono en la planta. Es que ayer, cuando te ibas al curso de Bioética, al final, te dejaste la chaqueta, y como sé que no vienes hasta el viernes, te llamo por si quieres que te la acerque.

– ¡Hala! Gracias. Pensaba que la había perdido. Eres un sol. Pues me pillas aquí en casa, estudiando Bioética. Pero déjate, que vivo lejos. Y tampoco me puedo acercar yo ahora. Resulta que me tengo que leer un par de capítulos de Potter.
– ¡Ahí va! ¿de Harry Potter?
– Jajajaa, no, no!!!!, de Van Rensselaer Potter…!!!!!
– Ahhhh, ya me parecía. Y ¿qué tal? ¿Es ameno?
– Si te digo la verdad, no. Pero es interesante, te enseña de dónde viene esto de la bioética. La mayoría de la gente desconocemos su origen. Este autor puso en boga la bioética a partir de 1971, en un libro que publicó y que se titula

“Bioética: un puente hacia el futuro” y que, la verdad, está interesante.
– Y, ¿de qué trata?
– Potter pensaba que era necesario una ciencia nueva, que estudiara la conducta de los agentes sanitarios a la luz de los principios y valores morales. Es decir, una técnica para examinar si hacemos bien el bien….

– ¿Qué te parece? Bueno Ana, tranquila por la chaqueta. El viernes me la das. Esa actitud que has tenido conmigo es la que es necesaria para los pacientes, ese es el puente para tu futuro.
– Gracias Argia, qué contenta estoy de que en este hospital se hable de estas cosas. Hasta el viernes entonces.
– Sí, descansa, hasta el viernes. Y mil gracias.

Gracias a Van Rensselaer Potter se empezó a extender el estudio de la técnica para examinar si hacemos bien el bien….

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Respeto a la autonomía del paciente

Era lunes, de nuevo. Me bajé rápido al vestuario, llorando, no podía soportar la situación que se había planteado. ¡No sé si valgo para esto!

– Me dije – Es muy duro y, sin embargo, yo no me quiero endurecer. Quiero seguir siendo sensible. No quiero dejar de sentir, de compadecer. – Todo esto venía a mi cabeza cuando alguien me cerró la taquilla.

enfermera Ana

– Pero bueno, ¿Por qué lloras…? ¿Qué te pasa, Ana? – Me dijo Argia cariñosamente.

– Pues, … que no puedo soportar que hoy, Pedro, el de la habitación 234 nos ha dicho que no quiere continuar con el tratamiento. Que se rinde, que no va a luchar más. De hecho, quiere que le quitemos toda la medicación. Y tiene 35 años, Argia… Toda la vida por delante. Una hija de 8 meses…. No puedo aceptarlo. Le tenemos que convencer de que tiene que seguir. He oído que si supera esta infección quizá podría tener un tiempo más.

– Ana, tranquila. Respira. Te estás equivocando tú. Pedro sabe lo que le pasa, y es libre para decidir lo que quiere hacer en esta situación. Es su decisión.

– Pero…

– Que no…, no te ofendas y no llores más, que no llevas razón. Lo hemos deliberado mucho en la reunión multidisciplinar de hoy. Y, es normal tu reacción, no estamos acostumbrados.

Argia, me he tenido que salir de la reunión, todo el mundo se ha dado cuenta…

– Ana, la reunión es clave como método para coordinarnos, para deliberar sobre lo que debemos hacer y sobre lo que no es conveniente. La deliberación es una expresión de lo que llamamos Prudencia.

Es decir, el saber puesto al servicio del día a día, del acto asistencial. Tenemos que juntarnos, hablar, expresar nuestra opinión una vez que tenemos formado un criterio técnico sobre cada caso, sobre cada paciente. Valen las opiniones de todos, pero no todas las opiniones son certeras, y tampoco podemos saberlo con exactitud. Y en este caso, hacer caso a Pedro es lo que corresponde. Es su voluntad, es libre, consciente. Debemos respetar su autonomía.

enfermeras

Argia, …Gracias. Me has hecho comprender lo importante que es el equipo. Y lo trascendente que resulta respetar la voluntad del paciente, si está consciente, informado y libremente opta por lo que entiende mejor, entre las alternativas que tiene. Qué importante es saber y seguir el método, incluso para cosas tan difíciles de comprender, tan complejas de definir como la de Pedro…y qué importante, hablar, y escuchar. Va a ser que me gusta esto de la bioética… ¿Me das un abrazo?

Debemos seguir un método que nos acerque a las decisiones más correctas. Este método, deliberativo y dialogante entre las diferentes opiniones y roles, no garantiza las buenas, pero nos acerca a soluciones.

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