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REVISTA DE PRENSA

Delirium: se puede prevenir y tratar

La Dra. Gabiela Picco, de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital SJD, realiza una reflexión sobre el DELIRIUM en el día internacional de este síndrome que afecta a uno de cada cinco pacientes hospitalizados, en un artículo publicado hoy por DIARIO DE NAVARRA

Página de Diario de Navarra

Un artículo de fondo publicado por Diario de Navarra recoge el análisis realizado por la Dra. Gabriela Picco sobre “delirium” (síndrome confusional agudo), la afección más frecuente que se da en la hospitalización de pacientes y que interesa especialmente a enfermos mayores de 75 años y a pacientes con cáncer avanzado.

La Dra. Picco realiza un llamamiento a “pensar” en este síndrome que “se puede prevenir y tratar” y que a través de un buen diagnóstico, evitará los daños colaterales sobre el enfermo, su familia  e, incluso, el equipo que le trata. La formación de los profesionales resulta clave en este sentido.

Texto publicado:  

Prevenir y diagnosticar el delirium: abriendo una ventana para mejorar la atención sanitaria

El delirium es la complicación más común que existe en los hospitales, sobre todo en la población de mayores de 75 años, y se caracteriza por un cuadro de confusión que puede aparecer de manera aguda en un enfermo recién operado o que está hospitalizado por cualquier otra enfermedad grave.

Es de inicio brusco y curso fluctuante y se caracteriza por alteraciones de la conciencia, de la atención y del pensamiento, pudiendo aparecer ideas delirantes y alucinaciones. Y aunque puede ser una complicación transitoria, sus efectos pueden influir en el largo plazo.

Los pacientes sometidos a intervenciones como fractura de cadera o cirugía cardiovascular tienen mayor riesgo de desarrollar delirium así como los enfermos con demencia, los ingresados en Cuidados Intensivos y los enfermos con cáncer avanzado al final de la vida.

El delirium es hoy uno de los “retos de la medicina” y su prevalencia varía desde el 53% en los ancianos hospitalizados al 88 % en pacientes con cáncer avanzado.

En las situaciones donde el delirium es reversible, el diagnóstico precoz es vital para evitar consecuencias como la prolongación de la estancia hospitalaria que ocurre hasta en un 33% de los pacientes afectados, o el mayor deterioro funcional que padecen, así como el riesgo de desarrollar una demencia en el futuro.

Si el enfermo sufre alucinaciones o emite frases incoherentes genera una situación de ansiedad y agobio que conlleva sufrimiento para el paciente, para su familia y para el equipo sanitario involucrado en su atención. Por otra parte, si se compara el gasto de la atención de pacientes sin delirium con el gasto diario de los pacientes con delirium,  los afectados por el trastorno resultan tres veces más onerosos, generando un coste adicional anual de la atención sanitaria muy importante y por lo tanto, preocupante.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el delirium es prevenible y que trabajando coordinadamente los equipos sanitarios con la familia del enfermo, esta afección es evitable en gran medida.

La prevención del delirium con medidas no farmacológicas resulta decisiva, y puede articularse con acciones sencillas. Implica intervenciones en la conducta destinadas a orientar a los pacientes manteniéndoles activos, apegándose a horarios, teniendo un calendario y un reloj a mano, evitando las sujeciones mecánicas y proporcionando la iluminación apropiada a las horas adecuadas, entre otras actuaciones. Conviene saber que las deficiencias auditivas y visuales pueden y deben ser corregidas con audífonos y gafas. Se ha demostrado que los tratamientos individualizados, como el control de las infecciones y de la hidratación, el tratamiento del dolor y del insomnio y la presencia y compañía de miembros de la familia reducen la gravedad y la duración de los síntomas.

Los programas formativos referentes al delirium orientados a personal de enfermería y a personal médico, hacen hincapié en el trabajo en equipo y en el tratamiento individualizado de los casos, lo que reduce perceptiblemente el delirium. Su efectividad está basada en la prevención, la detección precoz, los cuidados ambientales y el tratamiento farmacológico asociado a una intervención educativa con la familia y con el enfermo.

Puesto que las medidas de control ambiental han demostrado su eficacia deberían instaurarse en los hospitales mediante protocolos estandarizados y dirigidos al control de los predisponentes que pueden provocar este cuadro, especialmente en las poblaciones más vulnerables.

Los pacientes al final de la vida, a diferencia de los casos mencionados, evolucionan con delirium que con frecuencia es irreversible y se asocia al proceso de morir. Este cuadro genera un gran impacto emocional especialmente en la familia del paciente. Una buena comunicación con el equipo sanitario puede ayudar a la comprensión de la difícil situación que se atraviesa.

Los enfermos con delirium que reciben Cuidados Paliativos, desean estar cómodos en su día a día y tranquilos al morir, y sus familias desean lo mismo. Por lo que es un deber ético controlar médicamente este síndrome, para que el final de vida sea un proceso digno aún en casos complejos que pueden llevar a la difícil decisión de iniciar una sedación paliativa para procurar alivio. Una buena muerte es la que está libre de angustia y sufrimiento evitable para los pacientes y sus familias.

Dada la alta prevalencia de delirium en los hospitales, la Federación Internacional de Sociedades de Delirium ha creado la iniciativa «I am Delirium Aware » (“Soy consciente del delirium”) para conmemorar el Día Mundial, con el objetivo de difundir los conceptos básicos, sensibilizar a los profesionales sanitarios y educar a la población general.

El delirium es un síndrome común, complejo y de alta prioridad y el desafío para los líderes sanitarios es centrarse en su atención adaptando el entrenamiento de los equipos de salud, para que éste síndrome se prevenga, se detecte y se trate precozmente. Todavía hay mucho por hacer en los hospitales por los pacientes con delirium.

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